
Patrimonio Cultural
Arquitectura y arte en Roncesvalles
La conjunción de geografía e historia ha dejado en Orreaga-Roncesvalles un importante poso artístico.
La arquitectura, con un origen funcional de acogida a caminantes y peregrinos, cuajó en edificios que alcanzaron gran calidad,
especialmente en la iglesia Colegiata del siglo XIII.

- Iglesia de Santa María
- Capilla de San Agustín
- Claustro
- Capilla del Espíritu Santo
- Iglesia de Santiago
- Itzandegia
- Museo
- Casa Prioral
- Torre
- Viviendas de los Beneficiados
- Albergue
- Molino
- Posada
- Ermita de San Salvador
Urbanismo
Como conjunto urbano, Orreaga-Roncesvalles tiene tres puntos que se constituyen como centro de un espacio continuo. El primero lo protagoniza la explanada de acceso, que tiene como telón de fondo la Casa Prioral y el Museo-Biblioteca. El segundo núcleo del complejo colegial queda oculto por esa primera línea de edificios. Se trata de un espacio casi cerrado que forma una gran plaza rectangular y al que se accede por un pequeño túnel de bóveda rebajada. Está dispuesto a varios niveles, ocupando el superior las Casas de los Beneficiados. El tercer espacio es otro patio rectangular cerrado por viviendas donde destaca el actual Albergue de Peregrinos, construido a comienzos del siglo XIX como Hospital.
Otras construcciones, ya de carácter público, son el antiguo molino, levantado a finales del siglo XVIII y que ha sido totalmente reconstruido como oficina de información y turismo, y las sencillas viviendas localizadas junto a las de los Beneficiados.
Entre los edificios netamente civiles destaca la hospedería o posada, la primera construcción que se encuentra al llegar desde Auritz-Burguete, construida con esta función en 1612.


Iglesia Colegiata de Santa María
La iglesia Colegiata de Santa María es el edificio más emblemático de Orreaga-Roncesvalles y el que remite de forma más clara a la pujante comunidad de canónigos agustinos que residió allí desde su fundación. Es, además, el mejor ejemplo navarro del gótico, no sólo francés, sino del más puro de I’Lle de France y cobija una preciosa imagen de la Virgen del siglo XIV.

Está admitida la hipótesis de que en Orreaga-Roncesvalles hubo una iglesia anterior a la actual del siglo XIII, si bien las opiniones difieren sobre si estaba ubicada en el lugar actual o bien en el que ocupa la capilla del Espíritu Santo.
El templo actual se construyó teniendo como mecenas a Sancho VII el Fuerte (1194-1234), quien lo eligió como lugar de enterramiento. Sobre las fechas exactas de la construcción de la iglesia existen distintas opiniones de los investigadores, pero se sabe que fue a principios del siglo XIII, entre 1215 y 1221.
Posteriormente, la Colegiata sufrió importantes desperfectos, ocasionados principalmente por varios incendios ocurridos en 1445, 1468 y 1626. A comienzos del siglo XVII, su estado de deterioro y casi abandono propició su reconstrucción.
El ímpetu constructivo afectó a todo el recinto colegial, especialmente a la iglesia y al claustro. Las labores consistieron en enmascarar el interior gótico y otorgarle forma barroca salvo en el presbiterio y el tramo de nave que le precede, donde quedaron a la vista los elementos góticos.

Planta de la iglesia
La iglesia, como se puede ver en la actualidad, presenta una planta de tres naves, la central de doble anchura que las laterales, que se dividen en cinco tramos a los que hay que añadir en la nave central una cabecera pentagonal; las laterales terminan en recto. El sistema de soportes viene dado por los pilares cilíndricos que separan las naves de grosor alternante, apoyan en una basa y rematan en capitel decorado con doble faja de «crochets» de tratamiento muy simplificado. Estos pilares sirven de apoyo a los arcos formeros apuntados y a las columnillas que reciben las cubiertas. Sobre los arcos formeros corre el triforio, formado en cada tramo de la nave central por cuatro arquillos apuntados sobre columnillas con el mismo tipo de capitel, galería que da paso sin elementos de separación al óculo en el que se dispone como único elemento decorativo una secuencia de arcos apuntados. Esta solución tan característica del gótico se traduce en la cabecera en la apertura de grandes ventanales, decorados con modernas vidrieras coloreadas.

La nave principal se cubre con dos tramos de bóveda de crucería sexpartita de nervios baquetonados, excepto en el crucero que es media, para unirse así con la cubierta del ábside, cuyos nervios radiales parten de la única clave decorada. Los nervios de la cubierta apoyan en las lumnillas individualizadas que llegan hasta el suelo en el ábside y quedan apoyadas en los pilares cilíndricos en la nave. Las naves laterales se cubren con bóveda de crucería simple dispuesta a menor altura que la central. En el muro frontal de cada una de ellas se abren dos ventanales apuntados con vidrieras.
Panorámica 360º del interior de la iglesia. Pincha y arrastra o mueve el móvil para desplazarte:

Presbiterio. Talla de Santa María de Roncesvalles
Una magnífica escultura de la Virgen de Roncesvalles preside el templo. Se trata de una talla de madera, forrada de plata, gótica de mediados del siglo XIV y realizada en la ciudad francesa de Toulouse. Esta escultura transmite a la perfección el espíritu gótico, en lo que tiene de cercanía, naturalismo y familiaridad.
El asiento y el cojín están también muy elaborados. Este último está decorado con una densa retícula de rombos y el asiento con arquería trilobulada en los frentes.

Fachada de la iglesia
De la fachada, únicamente es original el vano de la puerta con las tres arquivoltas. Originariamente, la fachada era muy sencilla. Constaba de una puerta apuntada flanqueada por rosetones y una ventana apuntada a cierta altura sobre la puerta.



Capilla del Santo Cristo y de las Santas Reliquias
Con motivo del IX centenario de la fundación de la Real Colegiata de Roncesvalles, la antigua capilla del Cristo ha sido transformada en un espacio singular: el retablo del Santo Cristo y de las Santas Reliquias.
Se trata de un lugar que une devoción, historia y arte, pensado tanto para fieles como para peregrinos del Camino de Santiago y visitantes.
Un espacio que invita a la contemplación
La capilla está concebida como una catequesis visual. La reja de hierro situada en primer plano marca simbólicamente la separación entre el mundo temporal y lo eterno, subrayando el valor de lo que se custodia en su interior: un auténtico tesoro espiritual.
El conjunto no busca la sobriedad, sino transmitir la idea de una Iglesia universal y triunfante, representada por la multitud de santos que rodean a Cristo.
El Santo Cristo, centro del retablo
En el centro se encuentra la imagen del Cristo crucificado (siglo XIX), de gran expresividad y detalle anatómico.
Cristo es presentado como el eje de la Iglesia y fuente de vida, en torno al cual se organiza todo el retablo. La disposición de las figuras recuerda la imagen evangélica de la vid y los sarmientos: los santos permanecen unidos a Él y dan fruto.
Los bustos-relicario: una Iglesia viva
Rodeando al Crucificado se disponen dieciséis bustos-relicario y varios brazos-relicario, realizados en madera de cedro por el artista ecuatoriano, afincado en San Antonio de Ibarra: Lauro Germán Pomasqui.
Su estilo neobarroco, rico en policromía y detalles, da vida a una amplia representación de santos vinculados a Navarra y a la tradición cristiana.
Estas piezas albergan reliquias procedentes tanto del tesoro de la colegiata como de diversas instituciones, entre ellas:
- Catedral de Pamplona
- Monasterio de Leyre
- Catedral de Toledo
- Catedral de Oviedo
- Catedral del Burgo de Osma
- Basílica de Saint-Sernin de Toulouse
- Parroquia Santiago de Sangüesa.
- Prelatura del Opus Dei
- Comunidades religiosas: Capuchinos, Agustinos, Servicio doméstico.
Una disposición llena de significado
La organización del retablo sigue un orden simbólico:
- En la parte superior, san Miguel Arcángel preside la escena, como antiguo patrón del Reino de Navarra.
- Junto a la cruz, aparecen los primeros evangelizadores, san Saturnino y san Honesto.
- A ambos lados, se representa la Iglesia apostólica y magisterial, con figuras como el apóstol Santiago y san Agustín.
- En los niveles inferiores, se encuentran santos especialmente vinculados a Navarra, como:
- santos Fermín y Francisco Javier
- santos Emeterio y Celedonio
- santas Nunilo y Alodia
- santos Veremundo y Gregorio Ostiense
- santos Raimundo y Virila
- santa Vicenta María y san Ezequiel Moreno
En los laterales, los brazos-relicario completan el conjunto con otras figuras destacadas de la tradición cristiana como san Sebastián, san Román, San Eulogio de Córdoba, beato Juan de Palafox, san Pío de Pietralchina y san Josemaría.
Un mensaje para el peregrino
Este retablo es mucho más que una obra artística: es una invitación a comprender la comunión de los santos.
Cada figura recuerda que la santidad es posible en todos los tiempos y circunstancias, y que el camino cristiano —como el propio Camino de Santiago— tiene una meta que va más allá de lo geográfico: la unión con Cristo, fuente de vida y plenitud.




Retablo del Señor de las Espinas y Relicario de las Santas Espinas
El relicario de las Santas Espinas es uno de los tesoros más valiosos de la Real Colegiata de Roncesvalles, tanto por su significado religioso como por su riqueza histórica y artística.
El relicario: una cruz convertida en tesoro
Las santas Espinas se custodian en un relicario en forma de cruz plateresca de plata dorada, realizado en el siglo XVI.
Originalmente concebida como cruz procesional, fue transformada posteriormente para albergar las dos Espinas de la Corona de Cristo.
Su base, de forma cuadrilobulada, presenta los símbolos de los cuatro evangelistas (el llamado tetramorfos). La cruz está ricamente decorada con motivos vegetales, propios del arte renacentista.
Para acoger las reliquias, se modificó su estructura original, incorporando dos pequeños tubos de cristal donde hoy se conservan las Santas Espinas.
Un viaje desde Tierra Santa hasta Roncesvalles
La historia de estas reliquias recorre siglos y territorios:
- Tras la crucifixión de Cristo, la corona de espinas fue custodiada en Jerusalén.
- En el año 614, ante la invasión persa, fue trasladada a Constantinopla.
- En 1238, el rey san Luis IX de Francia adquirió la corona y mandó construir la Sainte-Chapelle de París para su conservación.
Desde entonces, algunas espinas fueron repartidas como donación a distintas iglesias europeas.
En el Reino de Navarra, el rey Teobaldo II, casado con una hija de san Luis, recibió tres Espinas como regalo. Según la tradición, decidió entregar una a la Catedral de Pamplona y dos a Roncesvalles, lugar clave del Camino de Santiago, para que pudieran ser veneradas por peregrinos de toda Europa.
El retablo de la capilla del Santísimo
El relicario se integra en un retablo barroco situado en la actual capilla del Santísimo.
Este retablo se organiza en tres partes:
- Banco o predela: incluye el sagrario, decorado con la imagen del pelícano, símbolo de Cristo que se entrega por la humanidad.
- Cuerpo principal: enmarcado por columnas salomónicas decoradas con hojas de vid y racimos, que evocan la Eucaristía. En el centro se encuentra la imagen del Señor de las Santas Espinas.
- Ático: coronado por un frontón apuntado, presidido por el busto de san Luis, rey de Francia, vinculado a la historia de las reliquias.
Las imágenes actuales han sido realizadas recientemente por el escultor Lauro Germán Pomasqui, manteniendo la continuidad estética y devocional del conjunto.
Un lugar de acogida y devoción
La presencia de las Santas Espinas en Roncesvalles no es casual. Este enclave, puerta de entrada del Camino de Santiago en la península, ha sido durante siglos un lugar de acogida, oración y encuentro entre pueblos.
Las santas reliquias recuerda el sufrimiento de Cristo, pero también invita al peregrino a descubrir el sentido profundo del camino: un itinerario interior de fe, entrega y esperanza.

Cripta de la Iglesia
La iglesia cuenta con cripta pentagonal que abarca la cabecera y tramo del crucero, construida para salvar el fuerte desnivel del terreno. El primer tramo se cubre con bóveda de medio cañón apuntado y la cabecera lo hace con bóveda de paños. En los paños centrales de la cabecera se abren ventanales de medio punto. Todavía perdura la decoración pictórica y el despiece del sillar gótico. La comunicación de la iglesia con la cripta se hace mediante una escalera de gran desnivel cubierta con una bóveda de cañón apuntado sin arcos fajones. Sobre ella se sitúa la sacristía.

Capilla de San Agustín
A esta capilla se le conoce también como Torre de San Agustín, Capilla Real, y Sala Capitular. Se abre en triple arcada al ala este del claustro, en una solución muy próxima a la capilla Barbazana de la catedral de Pamplona.


Presenta una planta cuadrada cubierta con bóveda de terceletes con ligaduras de nervios más elaborados que los de la iglesia y las claves decoradas. La bóveda apoya en cuatro ménsulas de gran tamaño que representan unos ángeles de talla tosca.
La capilla cuenta con un reducido espacio abierto, en el muro oriental, que actúa como cabecera y está a un nivel más elevado. Este espacio presenta planta rectangular con bóveda de crucería, con la clave principal decorada.

El exterior constituye un bloque cúbico de sillería, con cierto aspecto de fortaleza, de ahí que en ocasiones se le denomine torre de San Agustín. Unos contrafuertes adosados a las esquinas que llegan hasta la cubierta piramidal refuerzan el conjunto, que data del siglo XIV.
En el centro de la capilla se sitúa el sepulcro de Sancho VII el Fuerte instalado en 1912, fecha en la que se arregló la capilla para conmemorar el aniversario de la batalla de las Navas de Tolosa (1212). Del primitivo conjunto funerario del rey, fallecido en Tudela en 1234, sólo queda la losa con el relieve del monarca yacente rodeada de una fina cenefa con decoración vegetal que se fecha a mediados del siglo XIII, ya que es entonces cuando Teobaldo I encarga el sepulcro de su tío. El resto de la cama sepulcral con arcos trilobulados sigue el gusto neogótico que imperaba en 1912.


Una pequeña sala, en la parte oriental y un poco más elevada, con bóveda de crucería y clave con un Cristo bendiciendo hace las veces de cabecera de la capilla que, al menos, desde principios del siglo XVII se encuentra cerrada con una reja. También podremos ver un tramo de las cadenas representadas en el escudo de Navarra, que según la tradición fueron obtenidas por el rey Sancho VII como trofeo en la batalla de Las Navas.
En el suelo, a la entrada de la capillita, está la lápida del Prior don García Juan de Viguria (1327 – 1346).
En la capilla de San Agustín hay que reseñar también una serie de esculturas relacionadas con la obra del claustro de la Catedral de Pamplona. Se trata de dos capiteles que representan el Pecado original y la Expulsión del Paraíso, que cabe pensar formaron parte del claustro gótico. También destacan las estatuas orantes de los reyes Sancho VII y su esposa doña Clemencia, situadas en una de las hornacinas de la pequeña capilla.
Claustro

El claustro, de planta cuadrada y adosado a la iglesia por el lado de la Epístola, sustituyó al anterior, destruido por el peso de una nevada en 1600. La crónica del Licenciado Huarte compara su exquisita decoración con el claustro de la Catedral de Pamplona. Este parentesco parece verosímil dada la relación fundacional entre ambos templos.
La construcción del actual claustro está ampliamente documentada desde 1606, año en el que se encargaron las trazas, si bien las obras no comenzaron hasta 1615 y se prolongaron por lo menos hasta 1661.
El claustro tiene planta cuadrada pero irregular, irregularidad que también se transmite a los alzados, que tienen un sólo piso con crujías de distinta anchura, contrafuertes de desigual tamaño y número y arcos de diferente luz.

La cubierta de tres de las alas consiste en una techumbre plana con vigas de madera y potentes arcos fajones apuntados de sección rectangular. Estilísticamente, estos arcos remiten a siglos anteriores, si bien la robustez se explica por el afán de lograr una estructura resistente a cualquier eventualidad. La crujía Este, a la que se abre la capilla de San Agustín, se cubre con una bóveda de crucería simple con fajones de medio punto.
Empotrados en los muros del claustro se han descubierto algunos nichos sepulcrales de arco apuntado, restos del primitivo claustro gótico.
Capilla del Espíritu Santo

Esta capilla también es conocida como «Silo de Carlomagno», ya que la tradición la identifica con el enterramiento que el rey franco mandó construir para Roldán y los otros caballeros muertos en la batalla de Orreaga-Roncesvalles.
Pese a que esta capilla ha llegado muy transformada hasta nosotros, parece ser la construcción más antigua que se conserva en el lugar. En ella se custodiaba la piedra que Roldán había partido con su espada. Sin embargo, pese a haber permanecido unida a la memoria de ese héroe, esto no impidió que la capilla desarrollara una función de lugar sagrado.
Se cree obra del siglo XII y se asienta sobre un pozo que servía de osario, con muros de mampostería y bóveda de medio cañón del mismo material. Sobre el pozo se alza la capilla propiamente dicha, de planta cuadrada y sencilla bóveda de crucería simple. Este espacio está a un nivel más elevado que el suelo, y es aquí donde se construyó a comienzos del siglo XVII un claustrillo con arcada de piedra en tres de sus lados y muro que servía de enterramiento de canónigos. Los arcos son de medio punto y descansan en pilares cuadrados con imposta superior.
Iglesia de Santiago

Es una pequeña capilla gótica del siglo XIII situada junto al «Silo de Carlomagno». Se trata de un sencillo edificio de planta rectangular con dos tramos que incluyen la cabecera recta y bóveda de crucería simple. Unas sencillas columnas de fuste cilíndrico sirven de soporte para la cubierta.
El exterior es también muy simple, con muros de sillar irregular, sin contrafuertes, con una portada de arco apuntado y Crismón.
Utilizada como parroquia hasta el siglo XVIII, esta pequeña iglesia permaneció sin culto durante un largo periodo hasta que fue restaurada por Florencio Ansoleaga, ya en el siglo XX, que abrió el pequeño óculo que hay sobre la puerta e incorporó la campana de los peregrinos.

Itzandegia
Este edificio de un gótico incipiente (siglo XIII), se localiza enfrente de las capillas de Santiago y del Espíritu Santo.
La leyenda lo identifica con el primer santuario de la Virgen de Roncesvalles o al menos con el lugar donde se depositó la imagen tras su aparición.
Se trata de una nave rectangular de seis tramos, cuya cubierta lo sostenían arcos fajones, y su exterior es de sillar irregular.
Su función original se desconoce, ya que la documentación posterior al siglo XVI se refiere a él como pajar, caballerizas y vivienda de criados. Estas diferentes funciones explican las distintas intervenciones que han ocasionado la desfiguración total de la estructura y el aspecto del edificio.
Itzandegia fue reconstruido y acondicionado en 1993.
Museo y Biblioteca

La Biblioteca y el Museo de Roncesvalles ocupan un edificio yuxtapuesto a la Casa Prioral formando un bloque horizontal. Esta construcción desarrolla tres niveles en altura y un reducido ático de óculos. En el segundo cuerpo se abre una arcada sobre pilastras acanaladas con motivos de gusto ecléctico.
El Museo
El museo situado en la planta baja del edificio de la Biblioteca recoge gran cantidad de objetos de arte representativos de la Colegiata, que incluyen escultura, pintura y orfebrería, así como muebles, tapices, monedas y libros de gran interés bibliográfico.

Escultura
En el apartado de escultura destacan la estatua de una figura femenina sedente, gótica del siglo XIV, y una talla de San Miguel fechada en el segundo tercio del siglo XVI.
Asimismo, se conservan en el museo algunos relieves y estatuas que formaban parte del retablo mayor de la Colegiata, realizado entre 1618 y 1624, y que fue desmontado al restaurar la iglesia y reorganizado parcialmente en la parroquia de Yesa.
El capítulo de la escultura finaliza con un Crucificado de marfil, barroco del siglo XVIII.

Pintura
Destaca el tríptico de la Crucifixión, adscrito estilísticamente a la escuela noreuropea del siglo XVI y que fue cedido a la Colegiata en 1720 por doña Jerónima Jiménez de Esparza. Su origen parece ser flamenco.
Otra pieza importante es la tabla de la Sagrada Familia, realizada por Luis de Morales, que guarda semejanza con la de la Catedral Nueva de Salamanca, principalmente en el grupo central.
Dentro de la primera mitad del siglo XVII se incluye un magnífico lienzo del martirio de San Lorenzo, barroco de la primera mitad del siglo XVII. De mediados de siglo es el interesante lienzo de Judith portando la cabeza de Holofernes.
La pintura dieciochesca está representada con el Sueño de San José, regalo, como el martirio de San Lorenzo, del marqués de las Hormazas a su muerte en 1827. En 1748 se fecha un Calvario con María, la Magdalena y San Juan firmado por Bounocare Napoli.
En otro orden de piezas hay que señalar un pequeño pero interesante retablo de la Pasión, renacentista del siglo XVI y realizado en esmalte.

Orfebrería
La colección de plata que conserva la Colegiata tiene alguna pieza importante no sólo a nivel nacional, sino también europeo. Destaca en primer lugar una hermosa arqueta de plata dorada, cubierta de fina labor de filigrana y fechada entre 1274 y 1328. Existe otra arqueta de plata parcialmente dorada, que se ha fechado en el siglo XVI, cuyo interés radica en que aprovecha medallones y relieves de la época medieval. La serie de arquetas la cierra una de plata y nácar, de tamaño mayor que las otras, originaria de la segunda mitad del siglo XVI. Asimismo, destaca un báculo de plata parcialmente dorada, que pudo ser donado en 1899 por el que fue obispo de Pamplona don Antonio Ruiz Cabal.

Entre las piezas de astil, destacan una serie de cálices de plata dorada. Dos de ellos son del siglo XVI, otros dos están fechados a comienzos del XVII, mientras que otros tantos de estilo neoclásico están fechados a finales del XVIII y a principios del XIX. También en este apartado hay que reseñar un copón-ostensorio de plata dorada cuyo aspecto actual obedece a múltiples añadidos.
El museo de Orreaga-Roncesvalles cuenta además con dos parejas de coronas de tipo imperial, una, de plata, corresponde a la Virgen del tesoro, con decoración cincelada.
La cruz procesional de plata dorada es otro de los regalos que el Prior don Francisco de Navarra hizo a la Colegiata y que se recoge por primera vez en el inventario de 1578, donde se llama cruz guionada.

En otro orden de piezas, hay que reseñar dos pequeñas esculturas, la más importante la llamada Virgencita del tesoro. Se trata de una talla de madera de la Virgen con el Niño sedente, forrada de plata excepto rostro y manos, que se incluye dentro del gótico de la segunda mitad del siglo XIV. La otra escultura es un vaciado de plata que representa a San Miguel.
El Evangeliario de plata parcialmente dorada constituye una de las piezas singulares del tesoro de Orreaga-Roncesvalles y de la orfebrería medieval navarra. Se fecha en el segundo cuarto del siglo XIII y es un ejemplo del tránsito del Románico al Gótico. Esta pieza evoca de nuevo el paralelismo entre el Cabildo de la Catedral y el de la Colegiata, ya que ambas instituciones disponían de este rico objeto litúrgico.
Dentro del llamado tesoro de Orreaga-Roncesvalles destacan los relicarios, especialmente el denominado «Ajedrez de Carlomagno», llamado así por su disposición en damero. Esta pieza, adscrita cronológica y estilísticamente al gótico de la segunda mitad del siglo XIV, está formada por un alma de madera, forrado de láminas de plata parcialmente dorada, esmaltes translúcidos y vidrio.

Otra de las piezas interesantes que formó parte del legado que regaló a su muerte don Francisco de Navarra es el relicario de las Espinas, de plata dorada. El relicario, que viene a ser una cruz de altar, ha sufrido abundantes transformaciones a lo largo del tiempo, cambios que, sin embargo, no ocultan la estructura original de tipo valenciano.
Un ejemplo de orfebrería civil es la tabaquera de plata dorada también expuesta en el museo. Fechada hacia 1760, esta pieza presenta un estilo de transición del rococó al clasicismo.
Por último, destaca de entre las piezas de orfebrería la famosa esmeralda de Miramamolín, indentificada, según la leyenda, con la que Sancho VII el Fuerte arrebató del turbante al rey moro en la Batalla de las Navas, a raíz de la cual se incorporó, como un símbolo, al escudo de Navarra.

La Biblioteca
La Biblioteca capitular no está abierta al público y sólo se puede acceder previa solicitud a fines de estudio e investigación. Comprende más de 15.000 volúmenes de todo tipo de materias, aunque destacan las obras sobre cuestiones teológicas, filosóficas y de historia eclesiástica. Hay volúmenes en varias lenguas: hebreo, griego, latín, vasco y hasta chino. Algunas de las piezas más interesantes, como el códice del siglo XIV «La Pretiosa», se exponen en el Museo de la Colegiata.
Pese a que buena parte de la documentación fue trasladada a archivos oficiales durante el proceso desamortizador, todavía se conserva una considerable sección de Archivo Histórico conformado a lo largo de los casi nueve siglos de existencia del hospital. Este fondo documental que permanece en las dependencias colegiales incluye pergaminos, libros de administración, documentos relativos a la historia interna y las repercusiones exteriores de la vida capitular.


